Objetivo/s principal/es: 

El objetivo de la actividad es que el alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) observe, registre y analice las condiciones climatológicas en el huerto del centro, comprendiendo cómo variables como temperatura, humedad, precipitaciones y viento influyen en el crecimiento de las plantas. La actividad busca desarrollar sus habilidades de observación, atención y registro de datos, así como fomentar la comprensión de la relación entre la teoría meteorológica y la práctica agrícola de manera adaptada a sus necesidades. Asimismo, se pretende promover la participación activa, la autonomía y la motivación del alumnado, asegurando un aprendizaje inclusivo y accesible.

Grupo o grupos de alumnado con el que se realiza la actividad: 1º y 2º FPBE Agrojardinería

Descripción de la actividad: 

La actividad consiste en que el alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) gestione y registre de manera práctica las condiciones climatológicas en el huerto del centro. Los estudiantes participan activamente en todas las fases del cultivo: preparación del terreno, plantación, siembra y recogida de la producción. Durante cada etapa, registran las fechas de realización de las acciones y realizan observaciones sobre el desarrollo de las plantas, incluyendo el efecto de las variables meteorológicas sobre el crecimiento.

A partir de estos registros, el alumnado elabora un calendario ficticio de calendarización de productos, relacionando cada acción con las condiciones climáticas correspondientes. Esta actividad permite integrar la observación práctica del huerto con el aprendizaje de conceptos de climatología y organización temporal, desarrollando habilidades de registro, planificación, atención y análisis, y fomentando la autonomía, la motivación y la participación activa de todo el alumnado dentro de un enfoque inclusivo.

 

   

Metodologías activas utilizadas: 

La actividad se basa en diversas metodologías activas que fomentan la participación, la autonomía y el aprendizaje práctico del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE). Se emplea Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), ya que los estudiantes gestionan todas las fases del cultivo, desde la preparación del huerto hasta la recogida de la producción, produciendo un registro organizado y un calendario ficticio de calendarización de productos. Se utiliza Aprendizaje Experiencial, al aplicar los conocimientos teóricos de climatología directamente en la observación y manejo del huerto, relacionando las variables meteorológicas con el crecimiento de los cultivos.

Asimismo, se integra Aprendizaje Guiado (Scaffolding) mediante instrucciones paso a paso, apoyos visuales y supervisión individualizada, adaptados a las necesidades del alumnado con NEE, garantizando la comprensión de los procesos y tareas. Finalmente, se fomenta el Aprendizaje Cooperativo, al trabajar en grupos pequeños, favoreciendo la colaboración, la comunicación y la motivación, permitiendo que los estudiantes compartan experiencias, comparen observaciones y desarrollen habilidades sociales mientras consolidan los conocimientos prácticos y teóricos adquiridos.

Relación de la actividad con el proyecto Meteoescuela del centro: 

La actividad se integra plenamente en el proyecto Meteoescuela del centro, ya que permite al alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) aplicar de manera práctica los conocimientos sobre climatología en un entorno real, como es el huerto escolar. Mediante la preparación, siembra, seguimiento y recogida de los cultivos, los estudiantes observan cómo las variables meteorológicas afectan al desarrollo de las plantas, registrando datos y elaborando un calendario de calendarización de productos. Esta actividad refuerza los objetivos del proyecto al combinar la teoría con la práctica, fomentar la observación sistemática, la organización de la información y el aprendizaje activo, contribuyendo a la inclusión, la motivación y la autonomía del alumnado dentro del marco educativo del centro.

Dificultades encontradas:

Durante el desarrollo de la actividad se han identificado diversas dificultades relacionadas con las características del alumnado, que varían según el tipo de discapacidad de cada estudiante. Algunos alumnos presentan limitaciones motoras y motrices, lo que dificulta la realización de tareas prácticas en el huerto, como preparar el terreno, plantar o recolectar los cultivos. Además, muchos se cansan con facilidad, lo que implica que les cuesta retomar las actividades tanto de carácter teórico (registro y análisis de datos, elaboración de fichas y calendario) como práctico.

Estas circunstancias requieren ajustes en la planificación, pausas frecuentes, acompañamiento individualizado y refuerzos constantes para asegurar la participación activa y significativa de todo el alumnado, garantizando la inclusión y el cumplimiento de los objetivos de la actividad dentro del proyecto Meteoescuela.

Trabajo de preparación previa del docente:

La docente responsable de la actividad realizó una planificación previa exhaustiva para garantizar que el alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) pudiera participar de manera efectiva y siguiendo un criterio común. Esta preparación incluyó la selección de recursos fiables sobre climatología y cultivo en huertos, la elaboración de un ejemplo modelo de ficha para guiar la organización de la información y el registro de actividades, y la identificación de los puntos clave a desarrollar en cada fase: preparación del huerto, plantación, siembra, seguimiento y recogida.

Además, la docente debe supervisar de manera constante la zona de plantación, asegurando que se realicen correctamente los trabajos previos, la selección de especies y la elección del momento adecuado para trabajar con cada una de ellas. También es responsable de supervisar todos los trabajos y la recogida de datos, garantizando que las observaciones se registren correctamente y que se cumplan los objetivos de la actividad.

Una dificultad añadida es que no todo el alumnado logra mantener el mismo modelo de ficha ni registros uniformes, lo que puede dificultar que la posterior puesta en común de la información sea homogénea. Por ello, se planificaron instrucciones paso a paso, apoyos visuales y acompañamiento individualizado, así como pausas y refuerzos, adaptados a las necesidades motoras y cognitivas de cada estudiante, asegurando la participación activa y efectiva en todas las etapas de la actividad.

Horas de trabajo del alumnado en el aula: 30. La actividad requiere un número significativo de horas distribuidas entre trabajo teórico en el aula y trabajo práctico en el huerto, debido a las características del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) y la necesidad de supervisión constante. En el aula, el alumnado dedica tiempo a investigar, registrar información, completar fichas y elaborar un calendario de calendarización de productos, tareas que requieren acompañamiento individualizado, explicación repetida de instrucciones y refuerzos frecuentes. Esta fase teórica puede ocupar aproximadamente 4–6 horas semanales, dependiendo del ritmo de cada estudiante.

En el huerto, las actividades prácticas incluyen preparación del terreno, plantación, siembra, seguimiento y recogida de la producción, así como el registro de observaciones relacionadas con las condiciones climatológicas. Debido a la atención necesaria para supervisar la zona, la selección de especies, el momento de trabajar con cada planta y la recogida de datos, estas actividades requieren aproximadamente 3–5 horas semanales, incluyendo pausas para descanso y refuerzo de instrucciones.

En conjunto, las horas de trabajo reflejan la combinación de teoría y práctica, adaptaciones individuales y acompañamiento constante, garantizando que todo el alumnado participe de manera efectiva y alcance los objetivos de la actividad de manera inclusiva.

Dificultades encontradas para poder alcanzar el % de trabajo con el alumnado:

Durante la actividad se identificaron diversas dificultades que dificultaron alcanzar el porcentaje de trabajo previsto con el alumnado con necesidades educativas especiales (NEE). Algunos estudiantes presentan limitaciones motoras y motrices, y se cansan con facilidad, lo que reduce su capacidad de mantener la atención y retomar tareas tanto teóricas como prácticas. Además, aunque se trabaja inicialmente de forma individual, la posterior puesta en común presenta retos adicionales: no todo el alumnado logra mantener el mismo modelo de ficha ni registros uniformes, lo que dificulta que la información se integre de manera homogénea en el consenso grupal.

Estas circunstancias implicaron que aproximadamente un 30% del tiempo se dedicara a reforzar instrucciones y ofrecer acompañamiento individualizado, un 25% del tiempo a supervisar la fase práctica en el huerto y la recogida de datos, y un 20% adicional a guiar la elaboración de fichas, registros y calendario de calendarización de productos. Estas dificultades obligaron a ajustar la planificación, ofrecer refuerzos frecuentes y organizar pausas, garantizando que todo el alumnado pudiera participar de manera efectiva y cumplir los objetivos de la actividad de forma inclusiva.